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jueves, 14 de octubre de 2010

Plan de Emergencia para el Control de Inundaciones de la Ciudad de Durazno
OEA/BID/CASCOS BLANCOS/MTOP/DNH

El Proyecto Plan de Emergencia para el Control de Inundaciones de la Ciudad de Durazno ha sido desarrollado con la participación y apoyo del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, a través de su Dirección Nacional de Hidrografía, y de la Intendencia de la Ciudad de Durazno.

Unos de los proyectos del SNE

Sistema de Atención de Víctimas en Masa
"Es la aplicación coordinada y eficaz de Unidades, Organizaciones y sectores que deben funcionar conjuntamente, aplicando procedimientos institucionalizados con el OBJETIVO 'común de reducir al mínimo las discapacidades y pérdida de vidas ocasionadas en siniestros que generan una demanda masiva, mediante la utilización eficaz de todos los recursos existentes."

Principios operativos de un S.A.V.E.M.
La operatividad de un S.A.V.E.M. se basa en la aplicación de una serie de principios básicos:
  1. Aprovechar los Procedimientos preestablecidos que se emplean rutinariamente en las situaciones diarias de emergencia y adaptarlos para que respondan a incidentes de grandes proporciones.
  2. Aprovechamiento al máximo de los recursos existentes.
  3. Planificación, preparación, ejercitación y respuesta multisectorial e interdisciplinaria.
  4. Estricta coordinación, preplanificada y probada.
  5. Prever el restablecer con prontitud y eficiencia las operaciones normales de los Servicios de Emergencia y Atención a la Salud, tras el disturbio originado por el siniestro.
  6. Establecer finalmente una Cadena de Socorros multisectorial bien coordinada que haga realidad el objetivo fundamental de un S.A.V.E.M.
Fuente:
Manual "Establecimiento de un Sistema de Atención de Víctimas en Masa"
 de la Organización Panamericana de la Salud, publicado en el año 1996.

SNE - Sistema NAcional de Emergencia

Inundaciones
Recomendaciones Prácticas de Autoprotección
En nuestro país, las inundaciones son el evento adverso de mayor magnitud y recurrencia que provocan frecuentemente situaciones de emergencia o desastre.
Es tarea de todos, tratar de reducir los impactos negativos de este fenómeno, conociendo las normas de prevención y autoprotección. Así, cuidaremos nuestra integridad y la de nuestra familia en beneficio de la comunidad toda.
En Uruguay, por lo general las inundaciones no se producen rápidamente, por lo tanto, es posible reducir daños y evitar pérdidas humanas y materiales.
En primer lugar, se debe evitar el afincamiento en áreas inundables. Para saber si un área es inundable, se debe consultar en la Intendencia Municipal respectiva. Todos los Departamentos del país cuentan con información específica sobre estas áreas, sin importar la frecuencia con la que se inunden.
Si no vive en área inundable pero desea colaborar en caso de una inundación:
  • Infórmese sobre las principales necesidades materiales al momento de la emergencia
  • Identifique lugares donde poder enviar donaciones
  • Sepa respetar el derecho a privacidad de las personas afectadas
  • Siga las instrucciones del personal autorizado para actuar durante y después de la inundación

Si vive en área inundable, respete las siguientes normas y procedimientos de prevención y autoprotección.
¿Qué hacer?
Antes de la emergencia
  • Realice periódicamente limpieza de basura, arbustos y desechos sólidos en cursos de agua (fundamentalmente si son cañadas o cunetas) cercanos a su lugar de residencia y/o trabajo
  • No arroje basura o escombros a los cauces de cursos de agua de su zona
  • Establezca un plan de seguridad familiar, que incluya un plano de su casa, señalando:
    • la llave general de energía eléctrica
    • las llaves de paso de agua
    • identifique el sitio más seguro y el más peligroso dentro de la vivienda
    • las vías de evacuación (puertas, ventanas, escaleras, techos).
  • Si se encuentra acampando en zonas no autorizadas o lugares que desconoce, no estacione ni permanezca sobre cauces secos, ni a la orilla de ríos. Esto evitará que sea sorprendido por una eventual subida de las aguas, fundamentalmente durante la noche
  • Si tiene animales domésticos, póngalos a resguardo antes de la llegada de una lluvia intensa o temporal, no durante el episodio
  • Con frecuencia revise el estado de techos, bajadas de agua y desagües ubicados en su vivienda o próximos a ella
  • Retire del exterior de su vivienda cualquier objeto que pueda ser arrastrado por el agua
  • Enseñe a sus hijos a respetar normas de conducta y a asumir una actitud que proteja su integridad
¿Qué hacer?
Durante una inundación
  • Conserve la calma
  • Evite los rumores y el manejo de información errónea (son uno de los factores que promueven el pánico)
  • Intente mantenerse informado de los reportes oficiales a través de la radio y otros medios de comunicación. Ellos lo ayudará a saber qué hacer
  • Siga los consejos y las instrucciones del personal autorizado
  • Desaloje en cuando se le solicita, más tarde será dificultoso.
  • Intente tener a mano:
    • documentos de importancia
    • efectos personales de gran importancia afectiva (álbumes de fotos, recuerdos)
    • linterna y radio portátil con pilas nuevas
    • teléfono celular
  • El agua de aljibe o pozo suele contaminarse por efecto de la inundación. No la consuma hasta que se garantice su potabilidad.
  • No intente cruzar o circular sobre rutas o caminos inundados, podría ser arrastrado por la corriente
  • Si su vivienda comenzara a inundarse:
    • Abandónela cuanto antes
    • Cierre las llaves de paso de agua, electricidad y gas
  • Si se encuentra en el campo:
    • Aléjese de los cauces de agua y zonas bajas. Intente ubicarse en los puntos más altos de la zona y procure no quedar aislado
¿Qué hacer?
Después de la emergencia
  • Si está en un lugar aislado, utilice racionalmente sus reservas de agua potable y alimentos
  • No retorne a su casa, lugar de trabajo o centro educativo hasta que las autoridades calificadas lo autoricen. Estos lugares podrían no estar en buenas condiciones sanitarias y/o edilicias
  • Desinfecte su vivienda
  • Si su vivienda se ha vuelto inhabitable, busque ayuda para ubicar a su familia en albergues temporales creados para tal fin
  • No utilice colchones que se mojaron con la inundación, aún cuando ya estén secos
  • Intente reiniciar sus actividades de rutina tan pronto como le sea posible

En Uruguay, el Sistema Nacional de Emergencias es el encargado de atender coyunturas de emergencias, crisis y desastres de carácter excepcionales, que afecten o puedan afectar en forma significativa o grave al Estado, sus habitantes o los bienes de los mismos y que excedan la posibilidad de ser resueltos por los organismos u órganos operando en el ámbito normal de sus competencias.
En el ámbito del Sistema Nacional de Emergencias, los Centros Coordinadores de Emergencias y Comités Departamentales de Emergencias tienen como función planificar y ejecutar a nivel departamental, las acciones que les encomienden las autoridades respectivas para la prevención y la atención de emergencias. En tal sentido, son un centro de referencia y asistencia para los habitantes de todos los departamentos ante una eventualidad.

Por más información: http://www.sne.gub.uy
Teléfonos útiles:
Emergencias 911
(*)
Bomberos 104  
Policía Caminera 108  
* En el interior, anteponer característica del Departamento

La labor de UNICEF en caso de inundaciones.....



La Oficina de UNICEF en el Uruguay colabora estrechamente con el Servicio nacional de emergencia y otros aliados para hacer frente a la situación. Hasta la fecha, UNICEF ha distribuido entre los evacuados más de 1.000 mantas, 10.000 pañales y 42 camas, además de diversos productos y elementos de higiene.
En coordinación con otros organismos de las Naciones Unidas, diversas instituciones de servicios sociales y las autoridades locales, UNICEF ha llevado a cabo visitas a las zonas afectadas en los departamentos de Durazno y Soriano con el objetivo de efectuar una evaluación de las necesidades más inmediatas de la población, a fin de determinar qué recursos serán necesarios para las labores de reconstrucción en las zonas afectadas.
Por ahora, los pronósticos meteorológicos para las zonas de las inundaciones son favorables, y ya se han puesto en marcha las labores de reconstrucción. Muchos niños han regresado a clases, aunque en el departamento de Durazno, donde se registraron las peores inundaciones, aún hay unos 800 niños y niñas que esperan que terminen las labores de restauración de sus escuelas.
El Sr. Bergmann-Harris explicó que tras la primera respuesta de emergencia, "UNICEF está abocado a dos aspectos principales. El primero consiste en ayudar a que los niños y niñas superen el trauma que han sufrido, y el segundo consiste en ayudar que a largo plazo el país adquiera una mayor capacidad de respuesta ante las situaciones de emergencia".

Chicos encontré este informe del PNUD que puese interesarnos para el proyecto!! Besotesss

Cuando el agua no para. Uruguay ensaya nuevas formas de encarar las inundaciones


A más de un año de la crecida histórica del río Yi, todavía hay evacuados en refugios en el departamento de Durazno. Los nuevos conceptos en torno a la gestión de inundaciones pasan por desarrollar acciones interinstitucionales, gestionar el riesgo, evaluar posibles períodos de retorno, identificar áreas de riesgo y tipos de inundaciones. Además hay quienes mencionan que habrá que pasar de la solidaridad para con los evacuados (o autoevacuados) a la responsabilidad social.

Desde 1997 hasta 2006 hubo en el país más de 44.000 evacuados por inundaciones, según datos tomados del Informe Mundial sobre el Desarrollo Humano 2007-2008.

Según éste, una de las evidencias del cambio climático en Uruguay es el aumento de las lluvias en un 30% aproximado y la presencia de “eventos extremos” (lluvias y temperaturas fuera de lo normal) que han aumentado en frecuencia e intensidad, previéndose que ambos fenómenos se acentúen en el futuro.

En mayo del año pasado Uruguay sufrió una de las peores inundaciones de su historia; el porcentaje de lluvia fue de un 400% más de lo normal, las aguas subieron más de 13 metros y la población afectada superó los 110.000 habitantes. El fenómeno fue comparado con la inundación de 1959, en la que hubo unos 45 mil evacuados. La catástrofe puso de relieve las dificultades que se presentaron a la hora de brindar respuestas a los damnificados.

“Las inundaciones de 2007 dejaron a la vista que había realidades muy diferentes y esto implicaba procesos posteriores diferentes.

Hubo varias iniciativas, fundamentalmente una desarrollada en forma conjunta por el Banco de Previsión Social (BPS), el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA), la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) y la prosecretaría de la Presidencia, a los efectos de flexibilizar normas para generar un proceso de recuperación más rápido. Por la vía de los hechos nos dimos cuenta de que no alcanzaba con esas medidas y esas instituciones”, explicó a la diaria la arquitecta Raquel Lejtreger, coordinadora del Grupo Interinstitucional de Apoyo a los Afectados por las Inundaciones.

De la solidaridad a la responsabilidad social En nuestro país la percepción general es que hay pocos eventos dramáticos pero, según contó Lejtreger, “éstos son cada vez más numerosos y, a partir de la tormenta de agosto de 2005 y las inundaciones de 2007, empezó a conceptualizarse el desastre como un proceso que, como tal, tiene distintas fases: prevención, mitigación, gestión de la emergencia, rehabilitación y recuperación.

Cuando comienza la recuperación lo hace también la prevención, intentando no reproducir las condiciones de riesgo”.

Inicialmente, el enfoque del Sistema Nacional de Emergencia (SNE) se centraba en efectivizar la respuesta frente a un evento, pero esa concepción ha ido cambiando a nivel internacional y nacional.

“La gestión de riesgo es la estrategia, afirmó Lejtreger. Se trata de un proceso continuo que requiere integrar conocimientos que abarcan las vulnerabilidades -con un énfasis en lo social-, el conocimiento de las comunidades como tales, los efectos relacionados al clima, el territorio, el medio físico”.

Consultada sobre si existe un determinado protocolo para desplegar en estas situaciones, señaló que “se está trabajando en eso”, y agregó que hay que tenerlo, ya que organiza la acción, es fundamental en el momento y después de la inundación, porque permite medir y comparar acciones.

Otro punto que desvela a las autoridades es cómo lograr la participación de la ciudadanía. Para Lejtreger se trata de una búsqueda que no es sencilla, porque “es muy difícil encontrar las formas de participación, si yo como ciudadano no encuentro los mecanismos de diálogo, por más que esté invitado no puedo participar.

Existen ámbitos institucionalizados para procesar la participación, pero como son institucionales se hace difícil. Los esfuerzos en esta área tienen que ver, en definitiva, con códigos culturales”. Al tema de la participación se vincula el de la solidaridad, y según indicó “hay que dar un salto cualitativo, ver cómo pasar de la solidaridad a la responsabilidad social que es otra cosa: pasa por saber que tengo derechos y deberes, y tengo que ejercerlos”.

Tres desastres, tres modelos Vale recordar que el SNE es un organismo dependiente del Poder Ejecutivo, creado en 1995, que tiene como objetivos básicos la prevención y acción en situaciones de emergencia. Es un sistema descentralizado, con comités departamentales de emergencia y centros coordinadores de emergencia (Cecoed), en algunos departamentos.

En mayo de este año se realizó el taller “Del desastre a la oportunidad”, organizado por el SNE y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con el objetivo de fortalecer el SNE, haciendo énfasis en la prevención y la gestión de riesgo. Simultáneamente, se están aplicando en Treinta y Tres algunos planes piloto, uno de ellos relativo al drenaje urbano, y se está desarrollando un programa de gestión de riesgo dentro del plan de ordenamiento territorial.

De las inundaciones de 2007 se tomaron tres modelos diferentes de actuación, correspondientes a los departamentos de Soriano, Durazno y Treinta y Tres. En el caso de la ciudad de Mercedes, “se dio un corte transversal a toda la sociedad, abarcando todas las capas socioeconómicas”. La recuperación se produjo de distintas maneras según los sectores afectados: en la zona enfrentada al río Uruguay, en la rambla de Mercedes, donde se ubican las mejores casas, hubo una capacidad de recuperación sin asistencia. Los sectores medios afectados no tenían memoria de sucesos similares, pocas veces habían sido tomados por el agua, con lo cual tuvieron pocas posibilidades de reacción. El crecimiento de los asentamientos ubicados en zonas bajas cerca del río agravó mucho la situación”.

Durazno fue el departamento “con mayor número de afectados y evacuados, casi un tercio de la ciudad quedó inundada, abarcando sobre todo a sectores de muy bajos recursos, con pocas posibilidades de contar con estrategias de cualquier tipo”, señaló. La existencia en Durazno de una larga historia de ocupación de las áreas inundables generó problemas importantes y el proceso de recuperación se hizo más complejo. Lejtreger confirmó la existencia, hoy en día (a más de un año de la inundación), de aproximadamente 200 evacuados ubicados en refugios, con los que todavía se está trabajando.

“Se crearon ámbitos interinstitucionales y un programa de recuperación interesante modélicamente, en el cual las instituciones centrales fueron la Intendencia de Durazno, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y la Dirección Nacional de Vivienda (Dinavi) del MVOTMA”. Básicamente, se trató de evitar el fracaso de los programas de vivienda, pensando ésta como solución en un marco amplio, teniendo en cuenta las redes sociales, de trabajo, etcétera.

El esfuerzo conjunto se amplió a otras instituciones, como el MSP, el INAU y todas las instituciones locales, explicó, agregando que “estas cosas le suceden a alguien que está localizado en un territorio, que tiene una familia, una historia de vida; el Estado tiene que generar mecanismos de enlace con alguien que tiene características únicas, la idea es, con criterios generales, llegar a algo lo más personalizado posible”.

En el caso de Treinta y Tres, la inundación llegó a áreas urbanas y rurales. “En la ciudad no existen asentamientos propiamente dichos y los afectados fueron barrios consolidados, haciéndose más difíciles las políticas de realojo”, señaló.

El trabajo de recuperación en el área rural trajo a primer plano la falta de mecanismos de comunicación que posibilitan la evacuación o asistencia. A dos meses del suceso, en Treinta y Tres y Soriano se había logrado el retorno de los evacuados a sus hogares. Quedaba por delante no reproducir las condiciones de riesgo.

Aporte académico La Udelar colaboró con los tres departamentos afectados a través del Instituto de Teoría Urbanística (ITU) de la Facultad de Arquitectura, que ha investigado durante años las inundaciones urbanas, así como metodologías de diagnóstico y relevamiento.

Sobre cómo se produce una inundación, Adriana Piperno, arquitecta del ITU, explicó que hay dos comportamientos que confluyen: el que es propio del río y los que son propios de la ciudad; son dos sistemas que se cruzan.

“A grandes rasgos, hay dos tipos de inundaciones: la del agua que cae sobre la ciudad, que escurre por entre las calles pero al estar impermeabilizadas corre más rápido, inundándose áreas que antes no lo hacían, a éstas se les llama de drenaje y son más cortas en el tiempo. El otro tipo se produce (como en 2007) cuando llueve en toda la cuenca, el agua que recoge el río se va concentrando y se ensancha su curso. Este tipo de inundación produce un impacto, es más larga en el tiempo y en general hay que evacuar”.

Un concepto importante en este tema es el período de retorno.

Piperno dijo que “se mide en años, de acuerdo a estadísticas se establece la probabilidad de que un evento se repita, tener este dato sirve para definir estrategias. En el caso de las inundaciones de 2007, el período de retorno es de 150 años”. Por supuesto, no es exacto y, por otro lado, el cambio climático ha vuelto más compleja esta situación, ya que la cantidad de lluvias ha aumentado.

La intensidad de las inundaciones, según explicaron Piperno y su colega Pablo Sierra, también arquitecto del ITU, depende básicamente de las características de los ríos y de las ciudades. En nuestro país las ciudades se fundaron en general cerca de los ríos, en las partes altas, pero a medida que crecieron se fueron ocupando las planicies de inundación, terrenos que suelen ser baratos y son ocupados por personas de bajos recursos. “No siempre se trata de asentamientos. Son fraccionamientos en su mayoría legales”, dijo Sierra.

Hasta el momento lo usual era fraccionar y vender sin tener en cuenta si el suelo era o no inundable.

Actualmente, con la aprobación de la Ley de Ordenamiento Territorial, se exigirá a todas las ciudades tener planes. Para el ITU esto es de vital importancia porque permitirá fijar estrategias con respecto a las áreas inundables, y no fraccionar y vender áreas de riesgo.